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Padres depresivos afectan la salud mental de sus hijos

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La depresión es uno de los trastornos emocionales más frecuentes. Este trastorno afecta directamente la percepción del mundo del individuo; y lo lleva a tener problemas con quienes le rodean, principalmente con su familia. La gravedad de la depresión puede hacer incluso que las familias se disuelvan, sobre todo si se trata de padres depresivos.

Los padres son el ejemplo a seguir de los hijos desde el nacimiento. Además de ser su primer contacto social, los padres serán el modelo de seres humanos que los hijos busquen imitar. Por ello, el ánimo de los padres influye directamente en el desarrollo de los hijos.

Por ejemplo, está el caso de las hijas. En el caso del sexo femenino, las niñas verán en la madre el ejemplo de mujer a seguir. Si es el caso de que la madre sufre depresión, esta visión negativa de la vida se contagiará a las hijas. Lo anterior ocasiona que teman al futuro o sean personas indecisas, inseguras, agresivas y aisladas. Esto es puesto que, al ver que su madre se comporta así, ellas, dándose cuenta o no, terminarán haciendo lo mismo.

 

¿Cómo afectan las conductas de padres depresivos a los hijos?

Los factores más comunes que influyen en la creación de padres depresivos son varios. Algunos de ellos son los siguientes: problemas en el trabajo (por ejemplo, hostigamiento laboral), una mala situación financiera y problemas maritales (por ejemplo, infidelidades).  También existe una alta probabilidad de que la depresión se desencadene por factores hereditarios. Si los padres de los padres lo sufrieron, y ellos, como hijos que fueron, están repitiendo las mismas conductas de sus progenitores.

Una madre ocupa un lugar de autoridad en la familia, generalmente igual al padre o inmediatamente antes o después de éste. Si la madre está deprimida, puede ser que su pareja busque apoyarla, y anime a sus hijos a hacerlo para actuar todos como una familia.

Sin embargo, también puede darse el caso de que el padre sea completamente indiferente al sufrimiento de su esposa. Siendo así, esta actitud puede causar más distancia entre ella y sus hijos, acelerando la separación de la familia. Esto es porque la depresión hace que las emociones dominen a la persona, llevándola a cometer actos nocivos en su familia. Por ejemplo, esta indiferencia del padre puede generar confusión, sobre todo en las hijas. Así, es muy probable que al crecer no quieran tener una pareja y mucho menos formar una familia.

Si es el padre quien está deprimido, la cosa se complica todavía más, por las creencias que aún prevalecen en la sociedad en que vivimos. Es más aceptable ver a una mujer llorando, y acercarse para consolarla, que ver a un hombre en la misma situación. A los hombres se les limita la expresión de sus emociones, y es por ello que recurren al consumo de sustancias, generalmente alcohol. Esto es para lidiar con lo que no pueden evitar al estar vivos: sentir dolor emocional. De este modo, se cree que es mejor ver a un borracho llorando, que a un hombre sobrio en la misma situación.

Es esta creencia errónea la que motiva a los padres depresivos a intentar ocultar su condición. Sin embargo, aunque no digan nada, su conducta pesará sobre sus hijos, los confundirá y les hará tener relaciones sociales tóxicas.  Si están en la niñez, es probable que tengan problemas de conducta en la escuela. Puede darse que sean groseros con sus maestros y compañeros, repitiendo los patrones de comportamiento que observan en el padre cuando están en casa.

En este caso, es muy probable que la escuela les pida a los padres que ayuden al niño a mejorar su conducta. Esto normalmente lo cumplen llevándolo con un psicólogo, o en algunos casos, hasta con un psiquiatra. No obstante, si el padre depresivo no sabe lidiar con sus propias emociones, ¿cómo puede esperarse que lidie con las emociones de su hijo?

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Si los hijos atraviesan por la adolescencia, las cosas se complican más, pues es un periodo de transición entre la infancia y la edad adulta. Aquí es cuando el individuo se define a sí mismo: define el cómo pensará, resolverá sus problemas y enfrentará la vida día a día.

Así, los padres juegan un papel muy importante en esta etapa, porque su rol como modelos a seguir se intensifica. A pesar de que generalmente los adolescentes quieren llevarle la contraria a sus padres, en el fondo repiten los mismos patrones que sus progenitores. De este modo, unos padres depresivos criarán un joven con conductas negativas que, dado el caso que llegue a formar una familia, terminará por desunirla.

La depresión es una enfermedad infravalorada que debe empezarse a tomar en cuenta, pues tiene el potencial de incluso poner en riesgo la estructura familiar. Esto es todavía más relevante si hablamos de padres depresivos, debido a la influencia que tienen sobre sus hijos. Por ello, es crucial tener una buena comunicación y empatía con la pareja, a fin de detectar y tratar a tiempo la depresión. Sólo así se podrá garantizar un ambiente favorable para el desarrollo de los hijos.

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