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Depresión infantil: ¿cómo detectarla?

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De La Depresión a la fiesta

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La depresión infantil es un trastorno mental que afecta el bienestar emocional. Los niños son un grupo muy vulnerable a la depresión si consideramos que todavía no saben identificar adecuadamente sus emociones.

Los adolescentes también se hallan proclives a desarrollar depresión porque están pasando por una etapa de transición que implica muchos cambios hormonales.

De acuerdo con la OMS, para diagnosticar la depresión infantil, los síntomas deben durar mínimo dos semanas y no relacionarse con el consumo de sustancias.

Es muy importante que si sospecha que su hijo sufre depresión infantil acuda a un especialista. Los síntomas de la depresión infantil que puede identificar en casa como primer paso para reconocer la enfermedad son:

Irritabilidad

El paciente con depresión infantil se mostrará la mayor parte del tiempo triste. Tenderá a enojarse por cosas que ante los ojos de los demás carecen de importancia. Y los cambios de la tristeza al enojo serán generalmente abruptos.

En el caso de los niños más pequeños, se quejarán de molestias físicas imprecisas, y tendrán escasa comunicación visual. Con los adolescentes, los cambios en el estado de ánimo serán más parecidos a los de los adultos.

Falta de interés

El niño no disfrutará del juego o de las actividades escolares. Se mostrará distante, distraído y cabizbajo, como si no le importara en absoluto la actividad, aunque se trate de alguna que antes le encantaba.

 

Poca energía

El niño con depresión infantil se mostrará cansado la mayor parte del tiempo. Es común que rechace asistir a la escuela, y que en casa se le vea desanimado y la mayor parte del tiempo recostado.

 

Baja autoestima

La depresión infantil ocasionará que el niño tenga una mala apreciación de sí mismo, y se sienta inferior a los demás.

 

Falta de atención

La dificultad para concentrarse se verá reflejada en un bajo rendimiento académico y con frecuencia se reportarán en la escuela problemas de conducta. También se verá afectada la capacidad para tomar decisiones, por simples que estas sean.

 

Alteraciones del sueño

Como en toda depresión, los niños que padecen depresión infantil tienen problemas para conciliar el sueño por la noche, o duermen demasiado.

 

Dañarse a sí mismo

Los niños con depresión suelen tener comportamientos en los que se lastiman de manera frecuente y no pueden evitarlo. La presencia de arañazos, conductas que los pongan en riesgo, o cortes (más en el caso de adolescentes) puede alertar sobre pensamientos suicidas.

Los síntomas de la depresión infantil varían de acuerdo con la edad. De este modo, según la edad los síntomas se presentarán de diferente manera.

Un lactante expresará su depresión mediante un llanto continuado que no se calma con nada. Además se le notará aletargado e inhibido. Algunas señales relacionadas con la alimentación, como el vómito o la regurgitación frecuente, podrían apuntar a que el bebé está deprimido.

Un niño en edad preescolar hará rabietas y tendrá la mayor parte del tiempo actitudes desafiantes. En sus frecuentes episodios de irá tenderá a romper objetos. Y por las noches tendrá problemas para conciliar el sueño.

En la edad escolar (primaria), el niño con depresión se mostrará distante de sus compañeros, no participará en sus juegos, y bajará su rendimiento académico. Buscará excusas para faltar a la escuela (argumentando enfermedades o dolores) o se negará a ir arbitrariamente. Habrá cambios es sus patrones de sueño y alimentación, muy parecidos a los de la depresión en adultos. Y en torno a los 8 años de edad pueden empezar las ideas suicidas.

Los adolescentes presentan síntomas de la depresión ya más cercanos a los adultos. Tendrás conductas de aislamiento social, actitudes negativas, y falta de autoestima. Serán recurrentes las ideas de suicidio y los pensamientos sobre la muerte. Se debe tener especial cuidado si se observan signos de autolesión, como cortes o arañazos. Así como también debe vigilarse su consumo de sustancias como el alcohol o las drogas.

En muchos casos, la depresión infantil suele estar infravalorada. Los síntomas que se presentan se achacan a los cambios comunes de la edad. No es de extrañarse que en algún momento de la vida un niño o adolescente se sienta triste o enojado. Sin embargo, si notas que estos estados de ánimo duran más de lo normal, no dudes en acudir con un especialista.

Los niños y los adolescentes suelen estar confusos respecto a sus emociones, y eso los hace más proclives a la depresión. De no tratarse, las consecuencias pueden ser tan trágicas como llegar a la muerte por suicidio. Es muy importante que si tu hijo se siente incomprendido, busques la manera de ayudarlo. Acudir con un especialista puede ayudar tanto a salir de la depresión, como a evitar caer en ella.

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